Cuando el creyente peca

09.12.2010 14:18

 

CUANDO EL CREYENTE PECA
1Jn 1:8-10 

1Jn 1:8 Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad.

1Jn 1:9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.

1Jn 1:10 Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros.

Estamos Acostumbrándonos en la posmodernidad donde los predicadores son como el pibe Valderrama: Todo bien. No le hacen ver a la iglesia el pecado.

Hacen esto para que la gente no se incomode y esa no es la idea, LA IDEA ES QUE LA IGLESIA SI SE INCOMODE CON EL PECADO POR MEDIO DE LA PALABRA DE DIOS.

 

Hoy en día ya no se habla mucho o nada de pecado, al pecado le decimos desliz, error, falta, equivocación y hasta síndrome. Hemos perdido la noción de la culpa porque al hacernos cristianos como sabemos que hemos sido perdonados ya el pecado comienza a perder gravedad para nosotros. Pero hemos sido perdonados de nuestros pecados pasados, si volvemos a pecar es cuenta nueva, es necesario volver a pedir perdón.

 

Por eso Juan dice:

 

1Jn 1:8 “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros”.

 

 

Debemos reconocer los ámbitos de pecado:

 

  1. los pecados ocultoS: son aquellos que solo Dios y yo conocemos, y que solo Dios y tú conocen.

 

  1. los pecados privados: no es lo mismo oculto que privado, es el tipo de pecado que afecta a un grupo de personas que me rodean, familia, (Parejas, hijos, padres), socios, amigos, o un grupo de personas dentro de la iglesia.

 

El pecado privado se resuelve en privado no en público, es decir se trata en el círculo en el que fue cometido. Ejemplo alguien cae en fornicación o adulterio… en el caso de una pareja, de esposos (adulterio…, un hijo en fornicación, o cualquier otro problema).

 

  1. los pecados públicos: Son los pecado que afecta a una congregación, a una comunidad, a un país. pero también hay pecados privados que se convierten en público. Ejemplo de un pecado privado que se convierte en público, el pecado de Bill Clinton. 

Los pecados públicos se tratan y se sancionan públicamente.


 

 

 

Ahora veamos

 

 

1.       El pecado de naturaleza: Conocido como el pecado original, se llama así porque se originó de Adán y Eva, y viene en nuestra naturaleza; desde que nacemos, nacemos con la tendencia a pecar.

 

Ejemplo del niño como un ser egoísta, mentiroso y cruel, nadie le dio lecciones de eso, pero él lo hace naturalmente porque tiene la naturaleza o el ADN de Adán.

 

Sólo hay un ser humano que nació sin esa naturaleza, la Biblia dice que JESÚS FUE CONCEBIDO SIN PECADO. Hay un error católico (que rezan y dicen que María fue sin pecado concebida). La misma María cuando habla con su prima Elisabeth le dice a Jesús “mi salvador” Lc.1:39-50-leer—En cambio

 

David dijo:

Sal 51:5 “Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre”. Habla de la naturaleza pecaminosa.

 

2.       El pecado personal.

El pecado natural no condena a nadie por sí mismo, aunque tenemos esa tendencia de pecar, lo que condena a una persona no es la inclinación al pecado sino la práctica en ellos.

Es nuestra responsabilidad porque cuando pecamos lo hacemos voluntariamente. Pues el diablo tienta pero no obliga, y la carne es débil, pero en Cristo podemos vencer el pecado. Así que:

 

Cada individuo responde por su pecado personal, las maldiciones generacionales, son por idolatría, hechicería, adivinación, adoración idolátrica. Etc. Pero no por la responsabilidad de un pecado personal que se transmite sobre los hijos, el pecado personal de un padre es de él y por lo tanto el hijo no tiene por qué cargar con el pecado de su padre ni mucho menos con las consecuencias. Si afecta pero no obliga a que el hijo tenga que ser como el papá, o la mamá o cargar con la culpa de él, o viceversa.

 

Ez 18:20 “Todo el que peque, merece la muerte, pero ningún hijo cargará con la culpa de su padre, ni ningún padre con la del hijo: al justo se le pagará con justicia y al malvado se le pagará con maldad”.

 

Cada cual tiene que dar cuentas por sus pecados a no ser que sea por complicidad. No podemos cargar con los pecados del otro.

Hay varias clases de pecado: de pensamiento, palabra, obra o acción, y misión

 

2.1   PECADOS DE PENSAMIENTO

Mat 5:27   Ustedes han oído que se dijo: No cometas adulterio.

Mat 5:28   Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.

 

Debemos observar que el mandamiento dice no “cometerás adulterio” Pero viene el gran pero de Jesús y es: si usted la mira para codiciarla.

 

 

No dice mirar y admirar, porque Jesús no es antinatural, Por eso Jesús sabe que el mirar por admirar no es pecado de adulterio, este se comete cuando se mira para codiciar.

 

Así que la belleza es para admirar pero no para codiciar, la palabra codiciar es un deseo incontenible y voraz.

Codiciar equivale a haber cometido el pecado sin haberlo hecho

 

Imaginar es lo mismo que obrar

Pero no solo esto es pecado de pensamiento, es todo pecado que usted contemple en su pensamiento, o desear algo indebido. Pero para esto hay una solución, someta todo pensamiento a Cristo.

2Cor 10:5 “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo

 

 

2.2   pecados de palabra

El hombre es lo que dice, si quieres analizar la personalidad de alguien observa sus palabras. Si quieres conocer a alguien debes escuchar claramente sus palabras. Las palabras que alguien expresa revelan su proceder y su personalidad. Ejemplo bien claro, Hugo Chávez.

 

La palabra usada por el hombre tiene la oportunidad de tomar dos caminos uno de crear y bendecir como Dios y dos destruir y maldecir como Satanás que es padre de mentira y de toda destrucción. Cuando Jesús fue atacado por los fariseos les dijo generación de víboras, porque de la boca de ellos no podía salir nada bueno, solo veneno, porque eran malos.

 

Mat 12:34 Generación de víboras, ¿cómo pueden ustedes que son malos decir algo bueno? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Mat 12:35 El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal.

Mat 12:36 Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado.

Mat 12:37 Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará."

 

Las palabras son energía irrecuperable que sale de nosotros, después que dices alguna palabra no la puedes devolver.

 

Según como hablemos eso es lo que recibiremos, y además mostramos como somos, a veces hablamos tan mal, que producimos una lluvia venenosa que nos destruye, o destruyen a nuestras familias, iglesias, sociedad y país. Debemos hablar palabras sabias con las cuales bendigamos y no hacer que nuestras palabras se conviertan en veneno que destruyan todo lo que está a nuestro alrededor.

 

Veamos lo que dice Jeremías acerca de la lengua:

Jer 9:8 “Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas”.

 

 

David:

Sal 140:3  Afilan su lengua cual lengua de serpiente; ¡veneno de víbora hay en sus labios!

 

Salomón:

Pro 18:21 “La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”

 

Santiago:

Stg 1:26 “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón la religión del tal es vana”.

 

Por más espiritual que se crea una persona si no controla su lengua, es decir la forma de hablar, de decir las cosas, se está engañando a sí misma, y su espiritualidad no le sirve de nada. Ejemplo: la murmuración, el chisme, o hablar negativamente, o son maldicientes. Como dice Santiago 3:8-12-leer  

 

 

2.3   Pecados de OBRA O acción

Tiene que ver directamente con la manera de obrar, con lo que hacemos, a veces se puede ver personas que practican la hipocresía, la traición, son malgeniados, ásperos, antipáticos, injustos, otros que a todo le ven problemas, otros son rencillosos. etc. Leamos Mt.23:23; Col.3:19

 

Gen 4:8 “Caín habló con su hermano Abel. Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano y lo mató”.

 

Caín inaugura el primer cementerio, con el primer cadáver que es su primer hermano.

 

Cómo entró el pecado de acción al mundo: Por medio de acciones que parecen inocentes, el pecado, no entró al mundo por acciones violentas, entró por una acción idílica que parece sin importancia pero que es una acción de desobediencia contra Dios.

Es decir, la serpiente en una forma seductora, sin violencia, engañó a Eva, y es así como Eva desobedece y hace que su esposo también desobedezca a Dios. Entrando así el pecado al mundo, trayendo así tan terrible consecuencia.

 

Gen 3:6 “La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió”.

 

Toda mala acción trae desolación

 

 

 

 

 

 

2.4   pecados de omisión

Es dejar de hacer algo que se debe hacer.

 

 

En la época de Jesucristo, un “talento” significaba unos 35 kilos de metal precioso. Pero un día usó el Señor los talentos para significar las capacidades que Dios da a cada uno de nosotros y que debemos hacer fructificar.

En el Evangelio de San Mateo Mt 25:14-30 leemos la famosa parábola de los talentos, en la que se nos presenta el Reino de los Cielos como un hombre que llama a sus servidores para encargarle sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos talentos y al último solamente un talento. Los dos primeros duplicaron sus talentos y el último escondió el único talento que le dieron. Al regresar el amo, los dos primeros son felicitados, se les promete que se le confiarán cosas de mucho valor y se les invita a “tomar parte en el gozo de su Señor”. Es decir que los que multiplicaron sus talentos llegaron al Reino de los Cielos. Pero el que no, le fue quitado el talento que guardó sin hacer fructificar y, además, es echado “fuera, a las tinieblas, donde será el llanto y la desesperación”. Es decir, el servidor que no hizo frutos, será condenado igual que cualquier otro pecador. ¿Por qué?

o    Porque también es un pecador. Este tipo de pecado, es llamado “pecado de omisión” que se refiere, no a lo que se ha hecho, sino a lo que se ha dejado de hacer. Y todo aquél que no responda a las capacidades recibidas de Dios, peca por omisión.

Dios distribuye sus talentos o capacidades a quién quiere, cómo quiere y cuánto quiere. Lo importante no es recibir mucho o poco, más, o menos que otro. Esta parábola nos muestra que Dios reparte sus dones en diferentes medidas.

Además, Dios exige en proporción de lo que nos ha dado. “A quien mucho se le da, mucho se le exigirá” Lc 12, 48. Y lo que nos ha dado es para hacerlo fructificar. ¿Qué espera Dios de nosotros? Que con las capacidades que nos da, demos frutos de virtudes y de buenas obras. Dicho en otras palabras: El nos da las capacidades, y espera que las sepamos aprovechar. Aprovechar las capacidades es crecer en virtudes y en servicio a los demás.

Pero también hay otras cosas que podemos hacer

 

·         Puedo ayudar a una persona en algo. Debo hacerlo si puedo

·         Debo cumplir con mis funciones laborales

·         Soy culpable de no decir algo bueno cuando lo debo decir

·         Soy culpable de no hacer algo bueno cuando lo debo hacer. La Biblia dice En Stg 4:17 “El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”

·         El no diezmar es un pecado de omisión, y muchos son los que pecan en este sentido.

 

Somos responsables por nuestras acciones y por nuestras omisiones.

 

Rom 7:15 No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco.

Rom 7:16 Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena;

 

Rom 7:17 pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo sino el pecado que habita en mí.

Rom 7:18 Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo.

Rom 7:19 De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero.

Rom 7:20 Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí.

Rom 7:21 Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal.

Rom 7:22 Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios;

Rom 7:23 pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo.

Rom 7:24 ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal?

 

PERO TERMINA DICIENDO

 

Rom 7:25 ¡Gracias doy a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! En conclusión, con la mente yo mismo me someto a la ley de Dios, pero mi naturaleza pecaminosa está sujeta a la ley del pecado.

Rom 8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”

 

 

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN.

Todos pecamos de alguna manera, o de alguna forma. Somos responsables, de los pecados de pensamiento, palabra, obra, y omisión. Debemos estar en constante comunión con Dios, y en continua evaluación de nuestra vida.

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